Humberto Castillo Mercado – Morelia, Michoacán
Tras varias semanas de actividades, el curso de verano organizado por el Sindicato Demócrata de Empleados Municipales de Morelia (SIDEMM) en la Unidad Deportiva 150 de la colonia Industrial ha dejado aprendizajes y hallazgos significativos entre los niños y adolescentes de 3 a 15 años que participan en el taller deportivo y lúdico.
El programa, abierto e integral no solo a hijos de trabajadores sindicalizados, sino también a menores de colonias cercanas e incluso a pequeños que frecuentan el Parque 150, ha permitido detectar diversas problemáticas sociales y emocionales.

De acuerdo con el personal docente e instructores, entre los participantes se han identificado conductas de bullying, casos de déficit de atención y situaciones relacionadas con la salud mental. Asimismo, en varios niños y niñas se observa la ausencia de la figura paterna, situación que influye en su comportamiento y desarrollo emocional.
El médico Inti Mendoza, encargado de atender a los menores durante las actividades físicas, explicó que las carencias afectivas pueden derivar en problemas de ansiedad, depresión o de conducta, y en algunos casos generar violencia o conductas de riesgo como el consumo de sustancias. Añadió que también se han detectado pequeños externos que no cuentan ni con madre ni padre, y son las abuelas quienes asumen su cuidado y educación.

Además, Mendoza señaló que varios niños que previamente fueron excluidos de otros cursos de verano presentan sentimientos de rechazo y tristeza, lo que refuerza la necesidad de espacios inclusivos como este.
Por su parte, el instructor de básquetbol, Amed Mondragón, expresó satisfacción por los avances logrados, ya que algunos participantes lo ven como una figura paterna. “Hay niños que nunca habían tenido un balón en sus manos y ahora muestran progreso en la cancha”, destacó.
En tanto, la especialista en nutrición, Geovanna Fernández García, explicó que además de la actividad física, los menores desarrollan dinámicas de dibujo como medio de expresión. A través de estas prácticas, se logra identificar parte de sus emociones y conductas, lo que contribuye a una atención más integral durante el taller y actividades para el consumo de alimentos y bebidas nutritivas, tratando de alejar los alimentos saturados, azucarados y embazados y fortalecer el consumo de frutas y verduras.

Por otro lado, una de las instructoras compartió que en el proceso también ha sido necesario trabajar la paciencia y la tolerancia. Relató que hay pequeños de tres años que aún no siguen del todo las instrucciones, pero reciben atención personalizada; mientras que en otros casos, como el de una niña con gran avance en sus tareas deportivas, fue necesario equilibrar el trato para fomentar la convivencia entre todos los participantes. “Muchos pequeños son muy buenos para los juegos en el teléfono, pero con nulo contacto deportivo”.
En entrevista, varios de los pequeños manifestaron gran motivación por las tareas aprendidas, tanto en el ámbito deportivo como en las actividades cívicas. Algunos señalaron que ya tenían experiencia en fútbol o básquetbol, mientras que otros confesaron que antes solo pasaban el tiempo en casa jugando con el teléfono celular o viendo televisión. Ahora, dijeron, cuentan con nuevos amigos y se sienten contentos y emocionados; incluso algunos expresaron nostalgia porque el taller de verano está por concluir.

Con estos hallazgos y experiencias, el curso de verano del SIDEMM se ha consolidado no solo como un espacio de recreación y deporte, sino también como un foro de inclusión, acompañamiento emocional y desarrollo comunitario que refleja las distintas realidades de la niñez moreliana.
El bienestar emocional y la exploración de nuevas actividades, fuera de las aulas tradicionales de educación básica, es uno de los objetivos del Curso de Verano, que culmina en breve, sostuvo el dirigente del SIDEMM, Ernesto Santamaría Reyes, quien destacó que de manera voluntaria varios trabajadores municipales se sumaron al esfuerzo.

