Morelia, Michoacán
Las agresiones cometidas por elementos de la Guardia Civil contra periodistas que cubrían la marcha por la justicia para Carlos Manzo, entre ellos nuestra amiga y compañera Liliana Jiménez Nieto, conocida como La Sujeta, representan una línea que jamás debió cruzarse. Lo que pasó este sábado no es un incidente aislado: es una violación grave a los derechos humanos, un ataque directo a la labor periodística y una señal alarmante de abuso de poder.
Los hechos son claros: reporteras y reporteros fueron golpeados, intimidados y obstaculizados mientras ejercían un derecho constitucional y una función social fundamental. Eso es inaceptable en cualquier democracia. Cuando las fuerzas del orden actúan como fuerzas de agresión, se rompe la confianza ciudadana y se erosiona el Estado de derecho.
Hoy exigimos certezas, no discursos.
Exigimos identificar, separar del cargo y sancionar a los elementos responsables.
Exigimos protocolos claros de actuación y garantías de no repetición.
Y exigimos que se respete el trabajo de la prensa, porque sin información no hay ciudadanía libre.
Nuestra postura es firme: la violencia institucional no puede ni debe tolerarse. La libertad de expresión no está sujeta al uso de la fuerza. Quien agrede a la prensa agrede a todas y todos.
Nuestro respaldo total a las y los comunicadores que fueron atacados. Seguiremos señalando cada abuso y acompañando cada exigencia de justicia, porque callar ante la violencia sería ser cómplices de ella.

