Humberto Castillo Mercado – Morelia, Michoacán
Con esa frase culminó la ofrenda floral colocada frente al Palacio de Gobierno, acompañada por decenas de veladoras, al término de la marcha realizada por la avenida Madero, en el Centro Histórico de Morelia, para exigir justicia por el asesinato del matrimonio Mújica Hernández y de su pequeña hija.
Vestidos de blanco, con el rostro marcado por la tristeza y las lágrimas contenidas, decenas de personas —integrantes de la comunidad sorda, familiares, amigos y solidarios— marcharon en silencio desde la Fuente de las Tarascas hasta el corazón de la capital michoacana. Cada paso fue un reclamo, una exigencia para que la muerte de Anayeli, Víctor y su hija Megan no quede impune.

La movilización tuvo como objetivo exigir a la Fiscalía General del Estado el esclarecimiento total de los hechos y justicia para la familia, cuyos cuerpos fueron localizados días después en la localidad de Ucareo, perteneciente al municipio de Zinapécuaro, tras haber sido privados de la vida en Morelia.
El silencio que acompañó la marcha contrastó con el dolor colectivo. Sin pronunciar palabras, pero con gestos firmes y miradas cargadas de indignación, la comunidad sorda hizo sentir su voz. Al llegar al Palacio de Gobierno, el silencio se rompió con un estremecedor grito simbólico: un llamado urgente para que las autoridades estatales y el Gobierno de Michoacán actúen con claridad, sensibilidad y compromiso.
Entre veladoras encendidas y flores colocadas en memoria de las víctimas, los asistentes exigieron que las investigaciones continúen hasta que el crimen sea plenamente esclarecido y se castigue a los responsables. La marcha concluyó como inició: en silencio, pero con un mensaje contundente de dolor, dignidad y exigencia de justicia.
Participaron ex diputadas, ex diputados, alcaldes y amigos cercanos al matrimonio.
Mientras el llanto se reflejaba frente a las puertas del Poder Ejecutivo estatal, las campanas de la Catedral de Morelia repicaron con fuerza e intensidad, como si se sumaran al grito de justicia de los familiares, amigos y miembros de la comunidad sorda de Morelia y de distintos municipios de Michoacán.







