Morelia, Michoacán
Con consignas, bengalas moradas, pancartas y el eco de nombres que la violencia no logró borrar, miles de mujeres tomaron este domingo las calles de Morelia para conmemorar el Día Internacional de la Mujer y exigir justicia frente a la violencia feminicida.
La llamada ola morada comenzó a formarse poco antes de las 17:00 horas desde distintos puntos de la ciudad. Al caer la noche, Policía Morelia contabilizó más de 10 mil.
Desde la calzada La Huerta partió la movilización convocada por la Asamblea de Mujeres Michoacán, mientras que desde el Jardín Morelos arrancó la denominada Marcha Violeta. Ambas avanzaron entre consignas por la avenida Madero hasta encontrarse en el Centro Histórico.
Al grito de “América Latina será toda feminista” y “Mujer, escucha, esta es tu lucha”, contingentes integrados por niñas, jóvenes, madres, adultas mayores, activistas, maestras, trabajadoras y familiares de víctimas de feminicidio caminaron bajo el sol de la tarde entre banderas verdes y moradas.
Durante el trayecto, integrantes del denominado bloque negro realizaron intervenciones con pintas y pegatinas en diversos inmuebles del primer cuadro de la ciudad.

Contrario a lo ocurrido en el Congreso del estado, donde no ocurrió nada, toda vez que el bloque pasó de largo sin dañar el inmueble, uno de los momentos más visibles ocurrió frente al Colegio de San Nicolás, donde manifestantes colocaron denuncias contra presuntos acosadores de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo, mientras coreaban:
“UMSNH, cuna de acosadores”.
Las intervenciones se extendieron también a la Facultad de Derecho, dependencias estatales, sucursales bancarias, la fuente de Las Tarascas y el Palacio de Gobierno.
Hubo también intervenciones con nombre y apellido: del diputado federal David Cortés, hermano del exdirigente nacional del Partido Acción Nacional, “agresor, deudor, violentador, misógino, opresor, ¡ni perdón ni olvido!

O el del presidente de la Mesa Directiva del Congreso del Estado, el también diputado local Baltazar Gaona, señalado por violentador y agresor de mujeres, cacique, misógino, represor de niñas y mujeres.
Al llegar al Centro Histórico, la movilización se convirtió en un acto de memoria.
Frente al Palacio de Gobierno, cientos de mujeres respondieron al pase de lista de víctimas de feminicidio y desaparición con tres palabras que resonaron en la plaza: “Presente. Te buscamos. Justicia”.
Durante el mitin, colectivas feministas advirtieron que las luchas de las mujeres no pueden ser utilizadas como bandera política y denunciaron lo que calificaron como oportunismo de actores partidistas.
“Las mujeres no somos botín político”, señalaron.
En el acto tomó la palabra Verónica Villaseñor Ferreyra, madre de Jessica González Villaseñor, la joven docente asesinada en 2020, quien recordó que el responsable del crimen recibió la pena máxima, pero aún puede recurrir a instancias legales para seguir apelando.

Mientras se desarrollaban los discursos, integrantes del bloque negro realizaron intervenciones en las puertas y ventanas del Palacio de Gobierno, lo que motivó la presencia de elementos de seguridad pública en la zona.
Pese a los momentos de tensión, la jornada concluyó sin incidentes mayores, acompañada por observadores de derechos humanos y servicios de emergencia.
Antes de retirarse, las colectivas dejaron claro que la toma de las calles continuará mientras persistan la violencia, la impunidad y las deudas del Estado con las mujeres.
Porque, advirtieron, la lucha feminista no se detiene cada 8 de marzo: apenas se recuerda por qué sigue siendo necesaria.

