Morelia, Michoacán
En un movimiento político estratégico ante la crisis que atraviesa el Partido de la Revolución Democrática (PRD) en la entidad, Octavio Ocampo Córdova presentó su solicitud de licencia por tiempo indefinido a la presidencia estatal del partido. El objetivo es claro: desligarse de la gestión administrativa para iniciar una precampaña de tiempo completo que lo posicione como el perfil más viable para buscar la gubernatura de Michoacán en 2027.
Hacia la candidatura de 2027
A pesar de que el discurso oficial del también diputado se centra en “recuperar la Grandeza de Michoacán” y escuchar a la militancia, analistas locales ven en este paso un intento por blindar sus aspiraciones personales. Tras el desgaste electoral y la pérdida de fuerza del Sol Azteca, Ocampo busca capitalizar el territorio antes de que el partido termine por diluir su presencia en el mapa político michoacano.
Su mensaje, publicado en redes sociales, subraya la urgencia de abandonar las oficinas del partido para “caminar el estado”. Este despliegue territorial busca, en la práctica, consolidar una estructura propia que le permita pelear la candidatura al Ejecutivo estatal, apostando a que el contacto directo con la gente sea suficiente para rescatar al partido de la irrelevancia.
La crisis del Sol Azteca
El PRD enfrenta un momento crítico, con una base militante disminuida y la necesidad urgente de renovar sus liderazgos para sobrevivir a los próximos procesos electorales. Ante este escenario, la salida de Ocampo deja una dirigencia en transición que deberá demostrar si tiene la capacidad de mantener el control mientras su principal activo se concentra en una estrategia proselitista ajena a la vida interna del partido.
“No me alejo de nuestras causas; llevo los principios de la democracia a las calles”, justificó Ocampo, intentando disipar las críticas sobre un posible abandono de sus responsabilidades partidistas en un momento de declive institucional.
El reto del territorio
Con esta licencia, Ocampo apuesta a una carrera contra el tiempo. Su gira por municipios, ejidos y comunidades no es solo un ejercicio de escucha, sino un intento desesperado por demostrar músculo político frente a otras fuerzas.
Para muchos, esta acción representa el “todo o nada” de un político que, ante la agonía de sus siglas, busca una última oportunidad de contender por el máximo cargo público del estado.


