Rocha se va, vuelve… y vuelve a irse

Primero pidió licencia. Después de más de tres meses, regresó al cargo como si nada hubiera pasado. Pero el regreso duró poco: entre críticas, presión política y señalamientos de la justicia estadounidense por presuntos vínculos con el narcotráfico, Rubén Rocha Moya volvió a pedir permiso para dejar el Gobierno de Sinaloa.

Una historia que parece sacada de una puerta giratoria: me voy, regreso y mejor otra vez me voy.

Rocha enfrenta acusaciones en Estados Unidos por presuntamente conspirar con integrantes del Cártel de Sinaloa para facilitar operaciones de narcotráfico a cambio de sobornos y protección política, señalamientos que él ha rechazado.

El caso vuelve a poner sobre la mesa cómo los permisos, licencias, fueros y vacíos legales pueden convertirse en una especie de escudo político: mientras las investigaciones avanzan de un lado, del otro los funcionarios pueden dejar el cargo, regresar, volver a pedir licencia y mantenerse dentro de una zona gris.

Y así, mientras la justicia decide qué hacer, Rocha Moya ya hizo dos cosas con rapidez: pedir permiso… y volver a pedirlo.