Tras 35 años de estar entre fuegos, Bombero de Morelia busca su jubilación

Con la vocación intacta, el Bombero Armando Primera Chagoya ha brindado sus servicios por 35 años al Cuerpo Bomberos Morelia, labor que ha realizado con mucho orgullo, dice, desde su juventud.

Ha iniciado el trámite de jubilación tras años de servicio ininterrumpido a la capital michoacana, pero no ha logrado conseguirla.

Al pasar de los años, señala, y ya con 70 a cuestas, el cansancio se hace notorio, y a pesar de que su trabajo le gusta mucho, busca ya una jubilación por parte del Gobierno Municipal.

Ha sido parte de la historia reciente de Morelia al estar en incendios en el Mercado Independencia, inundaciones en la Carlos Salazar, rescates vehiculares, fugas de gas en colonias populares, y los llamados que nunca se olvidan, donde un niño o un adulto mayor volvió a casa gracias a sus manos.

“Este trabajo me gusta mucho, bastante, no quisiera nunca abandonarlo, pero la necesidad a veces me hace seguir adelante. Tengo 70 años y ya me siento cansado, todos mis compañeros me dicen que ya debo hacer la lucha para jubilarme”.

Agregó que el trabajo de bombero se ve muy fácil, pero es muy pesado y agitado porque es enfrentarse a fuegos donde luego duran hasta más de tres horas para combatirlos.

Ya no tengo, agregó, la misma agilidad que tenía hace años, y también pongo a mis compañeros en riesgo porque me andan cuidando en los incendios porque puedo caerme entre las llamas.

“Ya quiero que me den mi jubilación, ya no puedo hacer este trabajo, no quiero dejar a mis compañeros solos, porque hay muy poco personal, en cada estación habemos cuatro elementos, es insuficiente para atender grandes accidentes e incendios; carecemos de muchas cosas como es equipo, uniformes, botas adecuadas para incendios”.

Yo, señala, ya cumplí y quiero jubilarme, ya me pasé de mi tiempo, pero me dicen que no hay jubilaciones, cada vez que voy en busca de mi jubilación, me dicen que no hay. Ya quiero que me la den porque ya no puedo hacer este trabajo.

Hoy, busco lo que todo servidor público anhela que es una jubilación digna, con seguridad social y reconocimiento de antigüedad. 

“Lo que más me interesa ahorita es ya retirarme porque así mi cuerpo me lo pide, nunca le he tenido miedo al fuego, al enemigo nunca le di la espalda, solo me encomendaba a Dios para pedir su protección”.

Ser bombero, prosiguió, no es un trabajo, es una forma de vivir. Uno aprende a no preguntar quién es, solo a entrar. Me voy orgulloso, pero me duele dejar el cuartel, porque aquí están mis hermanos.